Servidoras sexuales: mareros y narcotraficantes los mejores clientes
Tegucigalpa,
Honduras. “Me deje
influir por una amiga, no lo hice por necesidad sino por “Hobbie” al principio
uno se siente sucio, pero después te acostumbras al dinero y te gusta.” Es el
relato de Tania, una prepago de 24 años que dice estas palabras con una
expresión de seriedad en su rostro.
Es así como
empezó a trabajar de servidora sexual a los 16 años donde su primer cliente le
pagó la cantidad de tres mil lempiras y a partir de ese momento no ha dejado de
vender su cuerpo y confiesa con una media sonrisa que le gusta esta labor.
Actualmente Tania
trabaja para una proxeneta que es considerada “la madrina” y es quien se
encarga de conseguir y cobrarle a los clientes. “Ella maneja un catálogo de 35
chicas y gana un cuarenta por ciento por cada cliente que nos contrata.” La
manera de comunicarse con ellos es a través de mensajería vía WhatsApp por donde
se mandan las fotografías para que los clientes seleccionen a quien desean en
ese momento.
Todo es permitido…
Con su mano
izquierda tocando su cabello color negro confiesa que cada prepago puede atender
hasta tres hombres diariamente y poder ganar fácilmente quince mil lempiras,
pero que es decisión de cada chica aceptar a estar con ellos. “Si queremos
vamos o no, en una semana se puede ganar hasta setenta mil lempiras, pero es
opcional”, dice Tania, quien, además, es una mujer casada con dos hijas.
Sin duda alguna
todo es permitido, aunque los clientes deben de cumplir la regla de utilizar
preservativo. “Si se niega a colocárselo nos marchamos, aunque nos ofrezcan más
dinero por no ponérselo”, manifestó Tania, quien asegura que no se expondrá a
enfermedades de transmisión sexual por el simple hecho de no utilizar un condón.
“Nos drogamos con
los clientes, pero moderadamente, porque la mayoría son narcotraficantes y
mareros que nos llevan a las cárceles de Tegucigalpa y San Pedro Sula donde
llegan a pagar hasta diez mil lempiras por cada chica que les ofrece el
servicio.” Confesó Tania.
Las prepago
también realizan viajes a diferentes partes del país en donde visitan las casas
de varios narcotraficantes quienes las contratan hasta por tres días. Con una
sonrisa llena de satisfacción que cubre toda su cara Tania dice que son los
mejores clientes que han tenido y que les pagan la cantidad de ochenta mil
lempiras por cada visita que les realizan.
De gratis
Con sus brazos
cruzados, una mirada observando fijamente su celular Samsung S5 y en un tono de
burla Tania señaló que los peores clientes son los “Chavitos” y diputados
suplentes del Congreso Nacional que quieren todo de gratis. “Si me llaman para
trabajar por dos o tres mil lempiras mejor me quedo en mi casa, no voy a
regalar mi cuerpo”.
“Las únicas que
cobran barato son las principiantes que no les han enseñado como es que se
maneja este negocio, los clientes que las buscan no les van a pagar cuatro mil
lempiras, porque las prostitutas de las calles tienen una tarifa entre
doscientos y quinientos lempiras”, señaló Tania con una expresión de ironía.
Sentimientos encontrados
“De mi familia
las personas que saben que me dedico a la prostitución son mi mamá, mi abuela,
una hermana y una tía.” Cuando Tania tiene que salir a trabajar deja a sus
hijas al cuidado de su madre. “Mi mamá no me reprocha nada porque también ella
trabajo como servidora sexual durante muchos años”, manifestó Tania.
En sus ojos color
café se demuestra el dolor y con una voz un poco temblorosa confiesa que su
único miedo es que tanto su padre y esposo se den cuenta que es prostituta
porque el día que eso suceda la matan. “Ellos me lo han dicho y estoy segura de
que lo cumplen”. Tania comenta que ha tenido varios trabajos en restaurantes de
comidas rápidas, pero que no son buenos empleos y que el trabajador es
explotado por un sueldo miserable, y de una manera alegre dice que ha pensado
en retirarse de la prostitución, pero que el dinero le llama demasiado la
atención. “trabajare hasta cuando ya no sea deseada por los clientes”, se ríe
al ver la cara de asombro que refleja mi rostro.
Organizadas
La Nueva Red de
Trabajadoras Sexuales es una organización fundada en Tegucigalpa en el 2014 por
Helena Relniaga de nacionalidad argentina y está integrada por 35 mujeres que
se encargan de ayudar a cualquier trabajadora sexual que enfrente problemas
legales.
La fundación está
ubicada en el barrio La Ronda en el centro de la ciudad y trabajan gracias a
las donaciones de empresas no gubernamentales por medio de las cuales capacitan
acerca de los derechos de la mujer y salud sexual.
No se puede
calcular cuantas mujeres ejercen el trabajo sexual en Tegucigalpa por el motivo
que muchas mujeres realizan otra actividad laboral, pero Tania asegura que
actualmente existen modelos, secretarias, cajeras de bancos que se dedican a la
prostitución y que la mayor cantidad de prepagos estudian en colegios y
universidades privadas. “En el país se encuentran hasta chilenas prepagos, pero
ellas son caras cobran en dólares”.
Para la socióloga
Karla Castro, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) el tema de
la prostitución siempre a sido un tema de debate, porque las mujeres que se
dedican al servicio sexual han reclamado y solicitado al feminismo que las
apoyen.
Al contrario “nunca
han tenido un apoyo al cien por ciento del feminismo en el sentido de que es
una de las actividades en los que la mayoría de las mujeres no decide, sino que
lo realizan por necesidad”, agregó Castro.
Indiscutiblemente
las mujeres tienen el derecho de ejercer la prostitución por cualquier
circunstancia que las haya llevado a realizar la labor sexual. “El problema es
que se les persiga porque se tienen que ocultar y trabajar de una manera
clandestina y con faltas de salud”, agregó la socióloga.
Asimismo, señalo
que la prostitución en Honduras antes era permitida, y las mujeres que se
dedicaban a esta actividad se les proporcionaban unos carnets para que
asistieran a los centros de salud todos los meses para que se realizaran
chequeos médicos.
Sin embargo,
ahora no es permitido porque la sociedad hondureña es sexista, contradictoria y
machista, que quieren hacer ver que todos somos pulcros y que nadie tiene
pecados, ni falta a los valores morales, aunque el problema lo tengamos en
frente manifestó Castro.
Por otro lado, el
abogado penalista Sergio Mejía, explicó que el trabajo sexual no es ningún
delito y que lo único que puede pasar es que las personas se den cuenta de que
mujeres son las que se dedican a la prostitución cuando sean desalojadas de una
vía pública. Lo que la ley si castiga es a los proxenetas, pero las penas son
cortas de tres a siete años de cárcel aclaró.
Por esta razón
tanto el abogado Mejía y la socióloga Castro recomiendan que se legalice el
trabajo sexual, porque existe y ante los hechos concretos las autoridades
tienen que buscar medidas para beneficiar la vida y salud de las mujeres que
están en riesgo al dedicarse a la prostitución.
Para finalizar en
un tono de reproche Tania critica a las mujeres que piensan que la prostitución
es un delito y señaló que la labor sexual no es ningún crimen.” Es un trabajo
como cualquier otro, me pagan por el servicio que presto como el de una
secretaria”

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